Peligros vivió ayer, 27 de marzo, una de esas jornadas que quedan grabadas en la memoria colectiva del municipio. El Viernes de Dolores volvió a convertirse en una cita de profundo arraigo para vecinos, fieles y amantes de la Semana Santa, con una procesión que discurrió prácticamente con normalidad y que dejó imágenes de gran belleza, solemnidad y emoción en las calles del municipio.

La salida procesional de la Hermandad del Santísimo Cristo de la Vera-Cruz de las Ánimas y Nuestra Señora la Virgen de los Dolores, de Peligros (Granada) estaba prevista para las 20:30 horas desde la Iglesia Parroquial de San Ildefonso, aunque finalmente se adelantó ligeramente respecto al horario inicialmente anunciado. A partir de ese momento, el cortejo puso en marcha una estación de fe que, salvo algunas variaciones con respecto al recorrido del año pasado, mantuvo el desarrollo habitual de cada Viernes de Dolores y pudo completarse de forma muy similar a la de otros años, con el encierro producido poco antes de la medianoche.
Desde los primeros compases, la procesión ofreció una estampa muy cuidada y de notable fuerza visual. Abriendo el desfile marchó un centurión romano, acompañado por una banda de tambores, aportando ese aire solemne y ceremonial que anunciaba el paso del cortejo por las calles de Peligros. Tras ellos, desfiló el cuerpo de mantillas de la hermandad, que volvió a aportar elegancia, recogimiento y un marcado sello de tradición a una de las tardes más esperadas por muchos vecinos del municipio.


A continuación llegó uno de los momentos centrales del recorrido con la presencia del Santísimo Cristo de la Vera-Cruz de las Ánimas, seguido finalmente por la imagen de Nuestra Señora la Virgen de los Dolores, que avanzó entre la admiración y el respeto de los asistentes. La dolorosa estuvo acompañada musicalmente por la Banda San Sebastián de Padul, cuya participación fue muy celebrada y reconocida por la propia hermandad.
Un acompañamiento musical de gran emoción
La formación musical dejó durante la noche un repertorio de marchas de gran popularidad y profundo calado cofrade, que contribuyó a subrayar la emoción de cada tramo del desfile. Entre las piezas interpretadas figuraron títulos tan conocidos como Amarguras, El día del Señor, Pasa la Virgen Macarena, Madre Hiniesta, Pasan los Campanilleros, Siempre la Esperanza, Mi Amargura, Coronación de la Macarena, Encarnación Coronada y La Virgen de la Palma. Un repertorio muy reconocible para el público, capaz de despertar recuerdos, silencios y aplausos contenidos a lo largo del itinerario.
Amplia representación institucional y gran respaldo popular
La procesión estuvo además arropada por una amplia representación institucional. Junto al cortejo participaron miembros de casi toda la corporación municipal, así como autoridades civiles y militares, representantes de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado y de la Policía Local. También desempeñó un papel importante Protección Civil, que prestó cobertura durante el evento, mientras la Policía Local desarrolló las labores propias de organización, regulación y seguridad para el correcto desarrollo de la salida procesional.
Uno de los aspectos más destacados de la jornada fue la notable asistencia de público. Las calles presentaron una abundante presencia de vecinos y visitantes que quisieron acompañar a los titulares de la hermandad en una noche especialmente esperada. La climatología, además, favoreció el desarrollo del desfile: aunque durante la tarde se dejó notar algo de viento y ambiente fresco, la temperatura fue adecuada para la época del año y permitió disfrutar de la procesión en condiciones muy favorables.
Una noche de fe, tradición y sentimiento en Peligros
Más allá del desarrollo horario, el Viernes de Dolores volvió a demostrar el peso que esta cita tiene en el corazón de Peligros. La salida procesional no fue solo un acto religioso o una tradición más del calendario local, sino una auténtica expresión del vínculo que el pueblo mantiene con sus imágenes titulares. La devoción al Cristo de la Vera-Cruz de las Ánimas y a la Virgen de los Dolores volvió a hacerse visible en cada mirada, en cada gesto de respeto y en cada rincón del itinerario.


