
Organizada por el Ayuntamiento de Peligros, con la colaboración de la Diputación de Granada, la propuesta llegaba con una idea clara: conectar con la memoria colectiva de toda una generación que creció bajo el sistema educativo de la EGB. Y lo consiguió desde el primer minuto, con un formato pensado para mantener el ritmo y la atención del patio de butacas.Lejos de ser un monólogo al uso, el espectáculo combinó humor y música en una puesta en escena ágil, cercana y muy amena. Jordi Merca fue encadenando anécdotas, recuerdos y situaciones reconocibles, con un repertorio de chistes y guiños que provocó carcajadas constantes en el público.Uno de los elementos más celebrados de la noche fue la interacción con los asistentes. El artista rompió la distancia entre escenario y butacas con intervenciones improvisadas y comentarios rápidos, jugando con las reacciones del público de una manera muy graciosa y cómica, lo que reforzó el ambiente de complicidad en la sala.La parte musical aportó un punto extra a la actuación. Entre las canciones interpretadas, hubo un guiño especial a Granada, con temas de grupos granadinos tan emblemáticos como La Guardia, un detalle que fue recibido con entusiasmo por el público y que contribuyó a hacer la función todavía más cercana.Al finalizar, la sensación general era clara: el público salió contento y agradecido por una noche de humor que se hizo corta, con un espectáculo pensado para disfrutar, reír y compartir recuerdos.


