La normativa electoral delimita en el municipio dónde podrán colocarse banderolas y pancartas, así como los espacios habilitados para actos políticos durante la campaña..
Peligros ya conoce el marco oficial sobre el que se moverá la campaña electoral de las elecciones andaluzas del próximo 17 de mayo. La regulación establece los puntos autorizados para la colocación de propaganda y los espacios públicos donde los partidos podrán celebrar actos, una planificación que busca ordenar la presencia electoral en la calle y evitar improvisaciones o abusos sobre el mobiliario urbano.

La medida, común en todos los municipios integrados en la Junta Electoral de Zona de Granada, dibuja en el caso de Peligros un mapa muy concreto: la propaganda quedará concentrada en una serie de farolas, cruces y rotondas determinadas, mientras que los actos públicos tendrán como grandes referencias el Parque Blas Infante y el salón de actos del Centro de Servicios Sociales, en Plaza de la Candelaria.
Lo esencial
La campaña en Peligros no podrá desarrollarse de forma libre en cualquier punto del municipio. La normativa delimita expresamente los espacios para publicidad electoral y los lugares donde podrán celebrarse actos, con el objetivo de garantizar igualdad entre candidaturas y reducir el impacto visual sobre el pueblo.
Propaganda electoral sí, pero no en cualquier sitio
Uno de los aspectos que más rápidamente perciben los vecinos cuando se acercan unas elecciones es la irrupción de carteles, pancartas y banderolas. Sin embargo, en Peligros esa presencia no podrá repartirse sin control. La regulación concentra la propaganda en varios puntos concretos del municipio, especialmente en ejes viarios de gran visibilidad.
Entre las zonas autorizadas figuran las farolas de la Avenida Reina Sofía, la Avenida de los Olivos, la Avenida Francisco José Contreras, la Avenida del Secanillo o Camino Nuevo, además de enclaves muy visibles como la rotonda de acceso al polígono industrial de Asegra y varios cruces estratégicos, como los de calle Brasil, Avenida de la Fuente o calle Málaga.
Esta delimitación no es menor. Significa, en la práctica, que los partidos deberán concentrar su presencia visual en esos puntos y que cualquier colocación fuera de esos emplazamientos quedará fuera del marco autorizado. Dicho de otro modo: la campaña tendrá escaparates definidos y no una expansión indiscriminada por fachadas, esquinas o zonas residenciales.
Zonas destacadas para banderolas
- Avenida Reina Sofía
- Avenida de los Olivos
- Avenida Francisco José Contreras
- Avenida del Secanillo
- Camino Nuevo
- Rotonda de acceso a Asegra
Puntos señalados para pancartas
- Avenida de la Fuente con calle Jaén
- Avenida Reina Sofía junto a la rotonda
- Calle Brasil junto a Iglesia-Casa Eustaquio
- Avenida Francisco Contreras con calle Málaga
- Camino Nuevo con calle Bolivia
Dos espacios principales para los actos de campaña
Si la cartelería marcará la presencia visual en las calles, los actos políticos tendrán dos escenarios muy definidos. Por un lado, el Parque Blas Infante, entendido como un único espacio por día e incluyendo tanto el anfiteatro como la plaza. Por otro, el salón de actos del Centro de Servicios Sociales, ubicado en Plaza de la Candelaria.

Ambos emplazamientos podrán utilizarse durante toda la campaña en un horario amplio, de 10:00 a 24:00 horas. Sobre el papel, esto ofrece margen suficiente para celebrar desde encuentros de pequeño formato hasta convocatorias de mayor perfil político, en función del tirón de cada candidatura y de su estrategia en el municipio.
El hecho de que se concentren los actos en dos puntos concretos también contribuye a ordenar la campaña, aunque deja una lectura evidente: la actividad política presencial quedará muy localizada y girará alrededor de espacios ya consolidados en la vida pública de Peligros.
Una campaña más regulada no significa necesariamente una campaña menos intensa, sino una campaña más concentrada y visualmente más controlada.
Orden, limpieza e igualdad… pero también concentración
Desde el punto de vista institucional, la lógica de esta regulación es clara. Se trata de evitar el desorden, proteger el mobiliario urbano, impedir la saturación incontrolada y garantizar que todas las candidaturas compitan con unas reglas similares. Es, en teoría, una manera de equilibrar el terreno de juego.
Sin embargo, la norma también deja efectos secundarios que no conviene ignorar. Al reducir los espacios permitidos a unos pocos ejes, la propaganda termina acumulándose en los mismos puntos, lo que puede provocar una sensación de repetición e incluso de saturación en determinadas avenidas y rotondas. La campaña gana en orden, sí, pero pierde en dispersión territorial.
Para los vecinos, eso puede traducirse en una percepción muy concreta: ver la campaña muy presente en ciertos accesos y calles principales, mientras otras zonas del municipio apenas notarán su impacto visual. Para los partidos, en cambio, supone competir por destacar exactamente en los mismos lugares, lo que obligará a afinar más el mensaje, la imagen y el formato.
Una campaña que también se jugará fuera del papel
Aunque la normativa regula la calle, la realidad política actual va mucho más allá del cartel y del mitin tradicional. Las redes sociales, la mensajería móvil y la capacidad de movilización digital tendrán un peso decisivo. Aun así, el espacio físico sigue importando, especialmente en el ámbito local, donde la cercanía, la presencia y la ocupación visible del entorno continúan teniendo valor político y simbólico.
Por eso, más allá de la norma, la verdadera lectura estará en cómo utilice cada partido estos márgenes. No será lo mismo limitarse a colocar propaganda que convertir esos espacios en puntos de contacto real con la ciudadanía. Tampoco será igual llenar una farola que llenar una plaza.


