Peligros licita la compra de 142 contenedores marrones y 4.000 cubos domésticos para implantar la recogida de biorresiduos

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El Ayuntamiento saca a contratación un suministro valorado en 50.205,24 euros para avanzar en la separación de residuos orgánicos dentro de un proyecto financiado con fondos europeos.

El Ayuntamiento de Peligros ha dado un nuevo paso en la implantación de la recogida separada de residuos orgánicos con la salida a licitación de un contrato de suministro que incluye la compra de 142 contenedores de carga trasera, 4.000 cubos domésticos aireados de 10 litros y 4.000 packs de bolsas compostables. La actuación se enmarca en el Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia y está financiada con fondos europeos NextGenerationEU.

Vecino depositando residuos orgánicos en uno de los contenedores marrones previstos en el nuevo sistema de recogida selectiva que impulsa el Ayuntamiento de Peligros.
Vecino depositando residuos orgánicos en uno de los contenedores marrones previstos en el nuevo sistema de recogida selectiva que impulsa el Ayuntamiento de Peligros.

La operación tiene un presupuesto base de licitación de 50.205,24 euros, con un valor estimado de 41.491,94 euros sin IVA, y se divide en dos lotes. El primero corresponde a los contenedores marrones para la vía pública y el segundo a los cubos domésticos y las bolsas compostables destinadas al uso en los hogares.

La medida responde a las exigencias marcadas por la normativa vigente en materia de residuos, que obliga a las administraciones a avanzar en la separación y reciclaje de la fracción orgánica. En términos prácticos, lo que se persigue es que los restos de comida y otros residuos biodegradables no acaben mezclados con la basura general, sino que se depositen de forma diferenciada para facilitar su tratamiento posterior.

Según la documentación de la licitación, el contrato contempla la adquisición de 142 contenedores marrones de 800 litros, dotados de cerradura, sobretapa, bandas reflectantes, sistema de frenado y serigrafía específica. Son los contenedores que previsiblemente acabarán instalándose en distintos puntos del municipio para recoger la materia orgánica de forma separada.

Junto a ello, el expediente recoge también la compra de 4.000 cubos domésticos aireados, fabricados en material reciclado, de color marrón y con tapa ventilada, así como 4.000 packs de bolsas compostables en formato de 30 unidades. Es decir, no solo se prepara el sistema en la calle, sino también el material necesario para que la separación pueda empezar dentro de las viviendas.

Aunque la documentación apunta claramente a ese uso doméstico, el expediente no detalla todavía de forma expresa cómo se realizará el reparto entre la población ni confirma literalmente que vaya a entregarse un cubo por cada casa. Sí deja ver, en cambio, la lógica del proyecto: facilitar que los vecinos separen en origen la basura orgánica y la trasladen después al contenedor marrón.

Ese matiz no es menor. Una cosa es licitar la compra del material y otra distinta explicar públicamente cómo se pondrá en marcha el servicio, a qué hogares llegará primero, qué criterios se seguirán para la distribución o en qué zonas del municipio se colocarán los nuevos contenedores. Son preguntas razonables que, por el momento, no quedan resueltas en el contenido básico del expediente.

La licitación se tramita mediante procedimiento abierto simplificado, con presentación electrónica de ofertas, y fija como fecha límite para concurrir el 14 de abril de 2026 a las 23:59 horas. El plazo máximo de entrega establecido es de 40 días desde la formalización del contrato, por lo que, si el proceso administrativo avanza sin incidencias, la implantación material podría acelerarse en un plazo relativamente corto.

En el apartado técnico, los pliegos son detallados. Los contenedores deberán cumplir normativa europea, estar fabricados con materiales resistentes y adaptados al uso intensivo en vía pública, mientras que los cubos domésticos tendrán que ser apilables, ventilados y aptos para facilitar el efecto aeróbico de los residuos orgánicos en casa. Las bolsas, por su parte, deberán ser compostables, resistentes, impermeables y compatibles con el cubo suministrado.

Más allá del dato administrativo, la licitación refleja una realidad que ya afecta de lleno a los municipios: la recogida separada de biorresiduos ha dejado de ser una opción complementaria para convertirse en una obligación legal y de gestión. En ese contexto, Peligros se prepara para adaptar su sistema local con apoyo europeo y con una inversión que combina equipamiento de calle y recursos de uso doméstico.

Queda por ver ahora cómo se traducirá ese expediente sobre el terreno. La contratación marca el inicio formal, pero el éxito del sistema dependerá después de varios factores: la ubicación de los contenedores, la claridad de la campaña informativa, la implicación vecinal, la frecuencia de recogida y la capacidad municipal para convertir una compra pública en un cambio real de hábitos.

Nota: Imagen destacada realizada parcialmente con IA

 

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